Bodas con Lluvia en Asturias
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Lluvia y bodas en Asturias: más compañeros de lo que pensáis
Si os casáis en Asturias, la lluvia es una posibilidad real en cualquier mes del año. Incluso en julio, incluso en agosto. Aquí el tiempo tiene personalidad propia y le gusta recordárnoslo cuando menos lo esperamos. Y eso, que a primera vista parece un problema, puede acabar siendo una de las mejores cosas de vuestro día.
Llevo años fotografiando bodas en Asturias y os puedo asegurar que algunas de las mejores fotos que he hecho han sido bajo la lluvia. Hay algo en la luz de un día gris, en los reflejos del agua en el suelo, en la manera en que las gotas difuminan el fondo, que crea imágenes con una atmósfera que un día soleado no puede dar.
Sé que leer esto no quita los nervios que da pensar en lluvia el día de tu boda. Por eso vamos a hablar de todo: cómo prepararse, qué hacer si llueve y por qué no es el desastre que imagináis. Al contrario.
La realidad meteorológica asturiana
Asturias tiene de media unos 130 días de lluvia al año, concentrados sobre todo entre octubre y marzo. Pero eso no significa que los meses de verano estén libres. Junio puede traer orbayu, esa llovizna fina tan nuestra que empapa sin que te des cuenta. Septiembre suele ser estable, pero nunca hay garantías absolutas.
Lo que sí tenemos a nuestro favor es que la lluvia aquí rara vez es torrencial durante horas seguidas. Lo habitual son chubascos intermitentes con claros entre medias. Eso nos da ventanas de oportunidad para hacer fotos en exterior que, combinadas con ese cielo dramático de después de la lluvia, pueden ser espectaculares.
Mi consejo es que no os obsesionéis con la previsión meteorológica las semanas previas. La previsión a más de tres días en Asturias tiene la misma fiabilidad que tirar una moneda al aire. Planificad un buen plan B y disfrutad de lo que venga.
Planes B que no son segundas opciones
Un plan B no tiene por qué ser peor que el plan A. De hecho, muchos espacios interiores en Asturias tienen más encanto que cualquier jardín. Casonas con galerías de cristal, hórreos centenarios, claustros de piedra, sidrerías con ese ambiente cálido tan particular. Son escenarios con carácter que aportan mucho a las fotos.
Lo importante es que el plan B esté decidido con antelación, no improvisado el mismo día. Si la finca donde celebráis tiene un porche cubierto, una sala con buena luz natural o un patio interior, ya tenéis el trabajo hecho. Habladlo con el lugar de celebración y con vuestro fotógrafo para tener todo atado.
Para los retratos de pareja, un paraguas transparente puede ser vuestro mejor aliado. No solo os protege de la lluvia, sino que crea un elemento visual precioso en las fotos. Esa imagen de dos personas resguardándose bajo un paraguas, con las gotas cayendo alrededor, tiene un romanticismo que pocas cosas superan.
Las galerías asturianas, esos corredores acristalados típicos de la arquitectura regional, son otro recurso fantástico. Dejan entrar luz natural suave, protegen de la lluvia y tienen un encanto arquitectónico que se presta mucho a la fotografía.
Por qué la lluvia mejora tus fotos
Desde el punto de vista fotográfico, la lluvia tiene varias ventajas que quizá no habíais considerado. La primera es la luz. Un cielo cubierto actúa como un difusor gigante que suaviza las sombras y elimina los contrastes duros. Eso significa pieles más bonitas, colores más saturados y una iluminación homogénea que favorece mucho en los retratos.
La segunda es el ambiente. La lluvia limpia el aire, hace brillar la vegetación y crea reflejos en el suelo que añaden profundidad a las imágenes. Los verdes de Asturias bajo la lluvia alcanzan una intensidad que es difícil de describir hasta que lo ves con tus propios ojos.
La tercera, y quizá la más importante, es la emoción. Cuando llueve en una boda, la gente se junta más, se abraza más, comparte paraguas, corre de un sitio a otro riéndose. Esa energía se traduce en fotos llenas de vida y de complicidad. Las bodas perfectas con sol radiante pueden ser preciosas, pero las bodas con lluvia tienen alma.
Consejos prácticos para el día
Si la previsión anuncia lluvia, hay varias cosas que podéis hacer para estar preparados. Tened paraguas suficientes para los invitados, preferiblemente de colores neutros o transparentes. Los paraguas de colores chillones quedan fatal en las fotos, así que merece la pena cuidar ese detalle.
Para la novia, un segundo par de zapatos cómodos y resistentes al agua es fundamental. Los tacones en hierba mojada son una combinación peligrosa, y no queremos sustos. Una capa o un toquilla de lana pueden ser complementos muy bonitos que además protegen del frío.
Hablad con vuestro fotógrafo sobre los horarios. Si se esperan claros a media tarde, quizá convenga mover los retratos de pareja a esa franja en lugar de hacerlos justo después de la ceremonia. La flexibilidad es clave cuando el tiempo manda.
Y lo más importante: relajaos. La lluvia no va a estropear vuestro día. Vais a casaros con la persona que queréis, rodeados de la gente que os importa. Eso no cambia porque caigan cuatro gotas. Al revés: la lluvia le dará a vuestra boda un carácter único que solo vosotros tendréis. Y dentro de unos años, cuando veáis las fotos, os alegraréis de que lloviera.
Lo que el fotógrafo necesita que sepáis
Como fotógrafo, la lluvia no me asusta. Tengo equipo preparado para trabajar bajo la lluvia sin problemas: fundas para las cámaras, objetivos sellados contra la humedad y años de experiencia disparando en condiciones complicadas. Lo que sí necesito es que confiéis en mí y me dejéis trabajar.
Si llueve y os propongo salir cinco minutos al jardín, no es porque quiera que os mojéis sin motivo. Es porque sé que esos cinco minutos van a dar fotos que recordaréis toda la vida. Las gotas cayendo sobre vosotros mientras os abrazáis, el paraguas compartido, las risas corriendo de vuelta al cubierto. Son momentos que no se fabrican y que la lluvia regala gratis.
Asturias sería otro sitio sin su lluvia. Esos verdes intensos, esos ríos caudalosos, esa vegetación exuberante que hace de cualquier rincón un escenario perfecto. Todo eso existe gracias al agua que cae del cielo. Así que si llueve en vuestra boda, pensad que estáis viviendo Asturias en estado puro. Y eso es un regalo, no un problema.


