Elopement en Asturias: Bodas Íntimas
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Casarse a vuestra manera
Un elopement es una boda en la que la pareja decide casarse sola o con muy poquita gente, normalmente en un lugar especial para ellos, sin las convenciones de una boda tradicional. Sin lista interminable de invitados, sin protocolo rígido, sin meses de organización estresante. Solo vosotros, vuestro compromiso y un paisaje que os quite el aliento.
No es escaparse a escondidas como hacían antes, aunque el nombre viene de ahí. Un elopement moderno es una decisión consciente y meditada. Es elegir vivir ese momento de la forma más auténtica posible, sin ruido, sin distracciones, centrados solo en lo que importa: que os queréis y queréis construir una vida juntos.
En Asturias, los elopements tienen un encanto especial. Tenemos montañas que rozan las nubes, acantilados que caen al mar, bosques antiguos, pueblos medievales. Es el escenario perfecto para parejas que quieren algo diferente, algo que sea solo suyo.
Por qué cada vez más parejas eligen esta opción
Las razones son variadas y todas legítimas. Hay parejas que no quieren gastarse una fortuna en una boda convencional y prefieren invertir ese dinero en un viaje, una casa o simplemente en vivir más tranquilos. Hay parejas que tienen familias complicadas y quieren evitar dramas. Hay parejas que simplemente son introvertidas y la idea de estar delante de cien personas les genera ansiedad.
También hay parejas que ya han pasado por la experiencia de la boda grande, quizá en matrimonios anteriores, y esta vez quieren algo completamente diferente. Algo que se sienta nuevo, fresco, exclusivamente suyo.
Y luego están las parejas que vienen de fuera y se enamoran de Asturias. Parejas de otras comunidades, de otros países, que descubren este rincón del norte y deciden que este es el sitio donde quieren sellar su compromiso. Para ellas, el elopement es la forma más práctica y bonita de hacerlo.
Los mejores lugares de Asturias para un elopement
El Cabo de Peñas es uno de mis sitios favoritos para elopements. Es el punto más septentrional de Asturias, con acantilados impresionantes y vistas infinitas al Cantábrico. Cuando sopla el viento y las olas rompen abajo, hay algo épico en ese lugar que hace que cualquier ceremonia se sienta importante.
Los Lagos de Covadonga son otro escenario difícil de superar. Imagina pronunciar vuestros votos junto al lago Enol, con las montañas nevadas de fondo y el silencio roto solo por el viento y algún rebeco curioso. Es de esos sitios que no necesitan decoración porque la naturaleza ya lo ha hecho todo.
Para algo más recogido y boscoso, la ruta del Cares o los bosques de Muniellos ofrecen un entorno mágico. Hayedos y robledales centenarios, ríos cristalinos, senderos que parecen sacados de un cuento. La luz que se filtra entre las copas de los árboles crea una atmósfera difícil de replicar en otro sitio.
Si preferís costa pero con más protección que Peñas, los bufones de Pría o la playa de Torimbia son opciones magníficas. Los bufones, cuando el mar está bravo y el agua sale disparada por las chimeneas naturales de la roca, crean un espectáculo natural que da un toque dramático a cualquier ceremonia.
Cómo organizar un elopement en Asturias
Lo primero es decidir si queréis una ceremonia legal o simbólica. Para la legal necesitáis un juez de paz o un notario, lo que limita un poco las opciones de ubicación. Para la simbólica, podéis casaros donde os dé la gana: en una cumbre, en una playa, en medio de un prado. La parte legal la podéis resolver después en el juzgado, que es un trámite rápido.
El equipo necesario es mínimo. Un fotógrafo que entienda este tipo de bodas es imprescindible, porque al no haber invitados, las fotos y quizá un vídeo corto serán el único recuerdo tangible del día. Un oficiante si queréis ceremonia con votos. Y poco más. Quizá un ramo, quizá una botella de champán para brindar. La sencillez es parte de la belleza del elopement.
La fecha depende de lo que busquéis. Si queréis paisajes verdes y días largos, entre mayo y septiembre. Si os gusta la nieve en las montañas y no os importa el frío, el invierno puede ser espectacular. Cada estación tiene su personalidad en Asturias, y todas tienen su encanto para un elopement.
Lo que nadie os cuenta sobre los elopements
La parte complicada suele ser la familia. No todo el mundo entiende que queráis casaros sin invitar a nadie, y puede haber heridas. Mi consejo es que lo comuniquéis con honestidad y con tiempo. Explicad por qué habéis tomado esa decisión y, si queréis, organizad una cena o una fiesta después para celebrarlo con los vuestros. No tenéis que elegir entre vuestra forma de casaros y vuestra familia.
Otra cosa que la gente no espera es lo emotivo que puede ser un elopement. Cuando estáis solos en un lugar impresionante, sin nadie mirando, las emociones salen sin filtro. He visto a parejas que pensaban que iban a estar tranquilos derrumbarse de emoción al empezar a leer sus votos. Es un momento de una intimidad brutal que no se experimenta igual en una boda grande.
Las fotos de elopement tienen algo especial. Al no tener que cubrir cóctel, banquete, baile ni grupos de familia, toda la sesión se centra en vosotros y en el entorno. El resultado es un reportaje muy cinematográfico, con paisajes espectaculares y momentos de pareja muy intensos. Es un tipo de trabajo que a los fotógrafos nos encanta porque permite una creatividad que en una boda convencional es más difícil de alcanzar.
Si estáis valorando esta opción, mi consejo es que os dejéis llevar por lo que sentís, no por lo que se supone que hay que hacer. Las bodas no tienen un formato obligatorio. Lo único obligatorio es que sea vuestro día y que lo viváis de la forma que os haga más felices.
Asturias es tierra de contrastes, de paisajes que cambian cada pocos kilómetros, de rincones escondidos que solo conocen los que viven aquí. Para un elopement, eso es una ventaja enorme: podéis tener una ceremonia en la cima de una montaña por la mañana y brindar con sidra frente al mar por la tarde. Todo en menos de una hora de coche. Pocos sitios en el mundo ofrecen esa variedad en tan poco espacio, y eso convierte a esta tierra en un destino perfecto para parejas que buscan algo íntimo, salvaje y verdadero.


