La Hora Dorada en tu Boda

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Cliente de z9imagen en una ceremonia al aire libre

Esa luz que lo cambia todo

Hay un momento del día en el que la luz se vuelve mágica. No es una exageración ni una forma de hablar. Es algo que puedes ver con tus propios ojos: durante la última hora antes de que se ponga el sol, la luz cambia de color, se vuelve cálida, dorada, envolvente. Las sombras se alargan, los colores se intensifican y todo parece más bonito de lo normal.

Los fotógrafos llamamos a esto la hora dorada, y es sin duda el mejor momento del día para hacer fotos. No importa si eres profesional o aficionado, si usas una cámara de miles de euros o el móvil. La hora dorada hace que todo salga mejor. Y en una boda, aprovechar este momento puede marcar la diferencia entre fotos bonitas y fotos extraordinarias.

Pero para sacarle partido hay que planificarlo, porque la hora dorada no espera por nadie. Dura lo que dura, y si a esa hora estáis cortando la tarta o en mitad de los discursos, la habréis perdido. Así que vamos a ver cómo integrarla en la planificación de vuestro día.

Cuándo se produce en Asturias

La hora dorada varía según la época del año y la ubicación geográfica. En Asturias, durante los meses de verano, el sol se pone bastante tarde. En junio y julio, la puesta de sol puede ser alrededor de las diez de la noche, lo que significa que la hora dorada empieza sobre las ocho y media o las nueve. Esto es una ventaja enorme, porque a esas horas la mayoría de bodas ya están en la fase de cóctel o cena.

En septiembre, la puesta de sol se adelanta a las ocho y media aproximadamente, así que la hora dorada sería entre las siete y las ocho. En octubre, estamos hablando de las siete de la tarde. Son horarios que hay que tener en cuenta a la hora de planificar el timing del día.

Una cosa importante: la hora dorada no es exactamente una hora. Dependiendo de las condiciones atmosféricas, puede durar entre treinta minutos y una hora y cuarto. Y en Asturias, con la humedad del aire y las nubes que a veces tenemos, los colores del atardecer pueden ser absolutamente espectaculares. Esos cielos rosados y naranjas sobre el Cantábrico no se ven en cualquier sitio.

Cómo integrar la hora dorada en tu boda

Lo ideal es reservar entre quince y veinte minutos durante la hora dorada para hacer los retratos de pareja. No necesitáis más. Con esa luz, el fotógrafo trabaja rápido porque casi todo funciona. Basta con salir al jardín, al campo o a cualquier espacio abierto donde llegue esa luz lateral.

Para que funcione, la boda tiene que estar planificada con este momento en mente. Si os casáis en junio a las seis de la tarde y la hora dorada es a las nueve, tenéis margen de sobra. Podéis hacer la ceremonia, el cóctel y escaparos un ratito antes de la cena para las fotos. Los invitados ni se enterarán.

Si la ceremonia es más tarde y coincide con la hora dorada, aún mejor. Las ceremonias al aire libre con esa luz son de película. Las iglesias no tanto, porque la luz no entra igual, pero la salida de la iglesia con el sol bajo puede ser un momentazo.

Lo que no recomiendo es estresarse con esto. Si el día está nublado y no hay hora dorada clara, no pasa nada. La luz difusa de Asturias también es preciosa a su manera. Y si la cena se alarga y no podéis salir, no os preocupéis. Hay muchas formas de conseguir fotos memorables sin la hora dorada.

Qué hace especial a la hora dorada en fotografía

Técnicamente, lo que ocurre durante la hora dorada es que la luz del sol atraviesa una capa más gruesa de atmósfera, lo que filtra los tonos azules y deja pasar los cálidos. El resultado es una luz con una temperatura de color muy baja, entre los 2000 y los 3000 Kelvin, que baña todo de tonos dorados y anaranjados.

Para los retratos, esta luz es ideal por varias razones. Las sombras son suaves porque el sol está bajo y la luz llega de forma lateral, no desde arriba como al mediodía. Eso elimina las sombras duras bajo los ojos y la nariz que hacen que la gente salga fea en las fotos del verano a las dos de la tarde.

Además, el contraluz durante la hora dorada crea un halo luminoso alrededor de las personas que es muy difícil de replicar con luz artificial. Ese brillo en el pelo, esa separación del fondo, esa sensación de calidez. Todo eso se consigue de forma natural y sin complicaciones.

Los fondos también se benefician. La vegetación adquiere tonos verdes y dorados, el cielo se llena de colores y el agua refleja esa luz de una manera increíble. Si tenéis un río, un lago o el mar cerca del lugar de celebración, las fotos durante la hora dorada con el agua de fondo serán difíciles de superar.

Errores que hay que evitar

El error más común es no planificarlo. La hora dorada pasa todos los días a la misma hora, así que no hay excusa para no estar preparados. Habladlo con vuestro fotógrafo con antelación y dejad ese hueco en la planificación del día.

Otro error es querer hacer demasiadas fotos en ese rato. La hora dorada es breve, y si intentáis hacer fotos con los padres, con los amigos, con los hermanos y además los retratos de pareja, acabaréis estresados y sin disfrutar. Lo mejor es reservar ese momento solo para vosotros dos y dejar el resto de fotos para otro rato.

También es un error elegir un sitio con demasiada sombra. Si os metéis en un bosque cerrado o detrás de un edificio alto, la luz dorada no os va a llegar. Buscad espacios abiertos orientados al oeste, donde la luz del sol bajo os llegue sin obstáculos. Una pradera, una playa, una terraza con vistas. Esos son los sitios ideales.

Y por último, no forcéis el momento. Si la hora dorada coincide con algo que es importante para vosotros, como el baile con vuestros padres o un discurso, no lo sacrifiquéis por unas fotos. Habrá otras formas de conseguir imágenes bonitas. La boda es para vivirla, y las fotos son la consecuencia de haberla vivido bien.

Lo bonito de la hora dorada en Asturias es que suele coincidir con ese momento mágico de la boda en que el estrés ya ha pasado, la ceremonia fue bien, el cóctel está en marcha y la pareja puede respirar tranquila por primera vez en todo el día. Ese estado emocional, combinado con esa luz irrepetible, produce fotografías que transmiten exactamente lo que sentíais en ese instante: felicidad pura, sin filtros, sin actuación.